El IVA (impuesto al valor agregado o impuesto sobre el valor añadido) es una carga fiscal sobre el consumo, es decir, financiado por el consumidor, aplicado en muchos países del mundo.
El IVA es un impuesto indirecto:
no es percibido por el fisco directamente del tributario, sino por el
vendedor en el momento de toda transacción comercial (transferencia de
bienes o prestación de servicios).
Los vendedores intermediarios tienen
el derecho a reembolsarse el IVA que han pagado a otros vendedores que
los precedieron en la cadena de comercialización (crédito fiscal),
deduciéndolo del monto de IVA cobrado a sus clientes (débito fiscal), y
debiendo abonar el saldo al fisco.
Los consumidores finales tienen la
obligación de pagar el IVA sin derecho a reembolso, lo que es controlado
por el fisco, obligando a la empresa a entregar justificantes de venta
al consumidor final e integrar copias de estas a la contabilidad en la
empresa.
Existen distintos porcentajes de IVA dependiendo la actividad, por ejemplo los servicios publicos estan gravados con un IVA del 27%, y algunas materias primas que se compran a granel estan gravadas al 10,5%. El resto esta gravado al 21%.
En el caso de los monotributistas, no pueden computarse como Credito Fiscal el IVA de sus proveedores, entonces termina siendo una pérdida y transfieren dicho costo al consumidor final.
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